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*viñeta por Liniers
jueves, abril 29, 2010
La Ciudad
Dijiste: "Iré a otra tierra, iré a otra mar".
Otra ciudad habrá de hallarse mejor que ésta.
A cada esfuerzo mío, una condena escrita
queda;
y mi corazón está. como un muerto, enterrado.
Mi mente hasta cuándo va a quedarse en esta
consunción.
Doquiera vuelva a mis ojos, mire a donde mire
los escombros de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y arruiné y destruí.
Nuevos parajes no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad irá tras de ti. Por las calles vagarás,
por las mismas. Y en los mismos barrios envejecerás;
y en estas mismas casas irás empalideciéndote.
Siempre arribarás a esta ciudad. A otra parte - no
esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón reducido, en toda la tierra la destruiste.
C. Kavafis
lunes, abril 05, 2010
Tardan las cartas y son poco
para decir lo que uno quiere.
Después pasan los años, y la vida
(demasiado confusa para explicar por carta)
nos hará más perdidos.
Los unos en los otros, iguales a las sombras
al fondo un pasillo desvayéndonos,
viviremos de luz involuntaria
pero sólo un instante, porque ya el recuerdo
será como un puñado de conchas recogidas,
tan hermoso en sí mismo que no devuelve nunca
las palmeras felices y el mar trémulo.
(...)
A solas con tu imagen,
cada cual se conoce por este sentimiento
de cansancio, que es dulce —como un brillo de lágrimas
que empaña la memoria de estos días,
esta extraña semana.
Y el mal que nos hacemos,
como el que a ti te hicimos, lo inevitablemente
amargo de esta vida en la que siempre, siempre,
somos peores que nosotros mismos,
acaso resucite un viejo sueño
sabido y olvidado.
El sueño de ser buenos y felices.
Porque sueño y recuerdo tienen fuerza
para obligar la vida,
aunque sean no más que un límite imposible.
Si este mar de proyectos
y tentativas naufragadas,
este torpe tapiz a cada instante
tejido y destejido,
esta guerra perdida,
nuestra vida,
da de sí alguna vez un sentimiento digno,
un acto verdadero,
en él tu estarás para siempre asociado
a mi amigo y a mí. No te habremos perdido.
Jaime Gil de Biedma
* Por la nostalgia de todos ésos que la vida nos hace dejar atrás...