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*viñeta por Liniers
jueves, noviembre 16, 2006
domingo, noviembre 12, 2006
el huracán
.

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Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.
Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.
Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.
Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.
Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.
De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.
No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.
Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.
Tiempo de habitaciones separadas.
LUIS GARCÍA MONTERO

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Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.
Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.
Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.
Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.
Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.
De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.
No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.
Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.
Tiempo de habitaciones separadas.
LUIS GARCÍA MONTERO
jueves, noviembre 02, 2006
Así estoy yo...
.

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Te llevo por dentro, insolente,
como una enredadera,
terco, doliente...
inextirpable siquiera por piedad.
Te guardo un rincón oscuro
y una mano temblorosa,
un refugio bajo las cañerías,
siempre que quieras, ya sabes..
estar a salvo entre mis piernas.
Y suscribo el aullido de mi alma,
bajo tu pesar (y el mío).
Y me faltas cuando tengo
los pies fríos,
cuando me calienta este café,
cuando llueve
y no puedo perderme contigo
por éstas calles de Brooklyn.
Y te añoro en la distancia:
"ese camino que recorro
al desprenderme de tu cuerpo"
Y así entenderás cómo
yo no necesito motivos para extrañarte.

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Te llevo por dentro, insolente,
como una enredadera,
terco, doliente...
inextirpable siquiera por piedad.
Te guardo un rincón oscuro
y una mano temblorosa,
un refugio bajo las cañerías,
siempre que quieras, ya sabes..
estar a salvo entre mis piernas.
Y suscribo el aullido de mi alma,
bajo tu pesar (y el mío).
Y me faltas cuando tengo
los pies fríos,
cuando me calienta este café,
cuando llueve
y no puedo perderme contigo
por éstas calles de Brooklyn.
Y te añoro en la distancia:
"ese camino que recorro
al desprenderme de tu cuerpo"
Y así entenderás cómo
yo no necesito motivos para extrañarte.
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