
El suelo se tambaleaba como un barco
en un mar de confusión azul,
todos los rincones devolvían nuestras sonrisas
salpicadas de gestos altivos de indiferencia,
sin pizca de credibilidad,
fingiendo que nada importaba..
Cualquier excusa era buena para justificar
las cervezas y las manos vacías,
las miradas a medias,
con miedo, a traición...
a medio camino entre el ansia y el dolor..
Un remolino alrededor y tu presencia ausente,
- tan cerca que había que morderse los labios -
avivando mi nostalgia por el que ya no eres,
por aquel tipo que conocí.
Ahora es más útil propiciar la distancia,
no escucharte, ni desear..
duele mucho menos escapar de tus reclamos,
de tus cómo-estas, hace-mucho-que-no-sé-nada-de-ti.
Ya casi ni necesito fingir que no estás..
si apenas te quedan ojos para mirarme,
si apenas tienes ya sonrisas
que regalarme,
y además olvidaste que solo con aquellas tonterías
ya me hacías increiblemente feliz..
Aunque no necesite tenerte cerca
para que sigas aquí, todavía..
Me da pena decir que no te conozco ya.
Me da pena verte perdido así,
náufrago de ti.